Hoy, a las dos y siete minutos de la madrugada del día 18 de Agosto me ha dado por reflexionar acerca del amor y de la importancia que tiene para mi como ser humano que soy. Lo cierto es, para que negarlo, que he tenido varios novios, y el único al que quería realmente me dejó ¿Estaré destinada a que el amor me esquive como si me tratara de una mierda que nadie quiere pisar en la calle?
No lo creo... El problema está en que siendo esa mierda de la que nadie quiere saber nada, aspiro a mariposas en lugar de a moscas, que es lo que en mi posición merezco. Nací siendo inconformista. No quiero a un novio con el que besarme y terminar en la cama. Quiero un compañero, alguien con quien reir, llorar, discutir y a pesar de todo seguir siendo suya. No quiero querer a otros, solo a él. ¿Pero que pasará conmigo? Por mucho que lo intente un pez no puede estar con un ave. Yo no puedo estar con alguien guapo, genial, inteligente y que me trate bien sin resultar empalagoso.
Asi pues ¿Que es el amor para mi? Creo que todavía no tengo muy claro como definirlo. Es ese sentimiento que se instala en tu pecho, que hace que cuando le ves tu corazón lata más rápido y más despacio al mismo tiempo, que hace que tu estómago se encoja en un intento por acallar los nervios, que consigue desvelarte por las noches y que consigue que con los simples versos de una canción sonrías como una estúpida en el autobús con los cascos puestos. Es amor.
Amor,
te digo esta palabra,
mil veces repetida,
acaso sin pensarla,
como una letanía.
Amor,
te digo esta palabra,
que se me hace vacía
a fuerza de nombrarla,
no sé que significa.
Amor,
¿por qué he de pronunciarla?
sintiendo esta agonía,
si no me dice nada,
la digo por rutina.
Amor,
qué enfebrecida magia
ardiendo en tus pupilas
me arranca esa palabra
si ya no sé decirla.
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